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lunes, julio 15, 2024

Fue a dos clases de Spinning y terminó internada con daño renal y hepático. VIDEO

Una joven identificada como Antonella Laborina compartió su experiencia después de asistir a clases de spinning, un episodio que la dejó internada durante cinco días y que se viralizó en las redes sociales.

Antonella, a través de un video en TikTok, reveló cómo su búsqueda de la “vida fit” la llevó a una situación de salud crítica. Comenzó narrando que después de su primera clase de spinning, sus piernas se sintieron “débiles” y experimentó una sensación de ardor que asumió como algo “normal”. A pesar de los síntomas, decidió asistir a una segunda clase, describiéndola como “la muerte misma”.

La verdadera sorpresa llegó al día siguiente, cuando al hacer pis, se dio cuenta de que su orina tenía un color marrón oscuro. Alarmada, se propuso buscar atención médica de inmediato. En el hospital, le diagnosticaron rabdomiólisis, una condición que implica la ruptura de tejidos musculares que libera proteínas dañinas en la sangre.

Una joven internada tras dos clases de spinning. (TikTok)

En ese sentido, Antonella explicó que los niveles normales de estas proteínas son 240, pero los suyos se dispararon a asombrosos 42.000, causando daño renal y hepático.

En una revelación impactante, la joven compartió que ahora debe consumir entre tres y cuatro litros de agua diariamente debido al daño en su riñón. En tanto, en la publicación, fue irónica y resumió la experiencia en una frase: “Querer ser fit male sal”.

El clip de Antonella ganó tracción rápidamente en TikTok, acumulando más de 650.000 reproducciones y 26.000 “me gusta”, volviéndose viral y generando miles de comentarios. “Yo fui a spinning y terminé 9 días en terapia intensiva con rabdomiolisis”, Soy profe de spinning. lo que te pasó fue que llegaste al fallo muscular y no tuviste el tiempo de recuperación necesario” y “Yo en mi primera clase me desmayé”, son algunos de los mensajes.

Rabdomiólisis: la peligrosa consecuencia de querer llegar en forma al verano

La obsesión por lograr el físico deseado en tiempos récord tiene sus riesgos. Y la rabdomiólisis es un claro ejemplo. No es ni más ni menos que la “ruptura del tejido muscular”.

“Cuando una fibra muscular se daña por la contracción sostenida ocurre la ruptura del tejido muscular, producto de un estímulo exagerado -explicó el doctor Gabriel Lapman, médico nefrólogo y cardiólogo especialista en hipertensión del Sanatorio Modelo de Caseros-. Se libera una proteína llamada mioglobina que obstruye los túbulos renales (donde se forma la orina) y se eleva la CPK (creatina-fosfocinasa) en sangre, una sustancia tan dañina para el riñón que genera una orina muy turbia y de color amarronado. El mayor riesgo es que el paciente entre en una insuficiencia renal aguda y requiera diálisis. Si bien en la mayoría de la casos mejoran, se trata de un cuadro catastrófico que puede llevar a una persona a la muerte”.

Para la médica clínica Gabriela Ferretti, vicepresidente de la Asociación de Peritos de la Salud de la Ciudad de Buenos Aires (Aperca), “existen algunas enfermedades hereditarias, muy poco frecuentes, que pueden predisponer a un cuadro de rabdomiólisis. También algunos fármacos, como las estatinas y los suplementos dietarios con creatina, cafeína o efedrina, entre muchos otros, pueden predisponer a su aparición. No obstante, los mayores riesgos se dan por el ejercicio físico desmedido”.

Según la especialista, “cuando una persona realiza una actividad muscular que sobrepasa las capacidades físicas que el propio cuerpo puede tolerar, se pueden generar rupturas microscópicas en el músculo”. “Por ejemplo, la práctica de spinning, electroestimulación asociada al ejercicio, maratones y otras actividades que sobrepasan la capacidad real del individuo pueden producirla, e incluso se describen estos cuadros en deportistas entrenados que no prestan atención a sus propios límites”, agregó.

El dolor durante o después del ejercicio es una de las primeras señales de que algo no está bien. Y el color de la orina es el otro aspecto que puede desatar la alarma.

En algunas ocasiones, el cuadro es acompañado de fiebre y malestar general. El diagnóstico es sencillo: sólo consta de una prueba de sangre y de orina. Por su parte, la clave del tratamiento se basa en una abundante hidratación, con el fin de ayudar a “lavar del cuerpo” de los productos liberados del músculo dañado.

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