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lunes, julio 15, 2024

Dengue: mitos y verdades sobre la enfermedad y el mosquito transmisor

El dengue es una enfermedad viral que se transmite sólo a través de la picadura de un mosquito hembra infectado, no de persona a persona, ni a través de objetos o de la leche materna. Cuando el mosquito se alimenta con sangre de una persona enferma de dengue y luego pica a otras personas les transmite esta enfermedad.

Los síntomas, de acuerdo con el Ministerio de Salud de la Nación son fiebre alta acompañada de uno o dos de los siguientes síntomas: dolor detrás de los ojos, de cabeza, muscular y de articulaciones; náuseas y vómitos; cansancio intenso; aparición de manchas en la piel; picazón y/o sangrado de nariz y encías.

Aedes aegypti es la especie de mosquito que puede transmitir los virus dengue, chikungunya, zika y fiebre amarilla. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) explica que este tipo de mosquito es doméstico (vive en y cerca de las casas) y se reproduce en cualquier recipiente artificial o natural de agua.

En lo que va de la temporada 2023/2024 se registraron en la Argentina 180.529 casos de dengue, de los cuales 163.419 se notificaron desde el 1 enero de 2024 al 23 de marzo de 2024, según los datos del el último boletín epidemiológico del Ministerio de Salud de la Nación. 

En el mismo período 398 casos fueron clasificados como dengue grave y se registraron 129 personas fallecidas (119 pertencen a 2024). En comparación con otros años epidémicos, la actual temporada se caracteriza por ser la de mayor magnitud, de comienzo más temprano y por la persistencia de casos durante todas las semanas hasta el momento. 

¿Todos los mosquitos Aedes aegypti transmiten dengue?

No todas las especies de mosquitos que podemos encontrar en nuestras casas pueden transmitir dengue, solo la hembra del Aedes aegypti.

Hay más de 240 especies de mosquitos en la Argentina y muchas veces se confunde al Aedes aegypti con otras especies“, dijo Nicolás Schweigmann, investigador independiente de Conicet, director del Grupo de Estudios de Mosquitos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e integrante del Grupo de Investigadores sobre Mosquitos en Argentina (GIMA).

Marina Stein, doctora en Biología, investigadora adjunta del Conicet y responsable del Área de Entomología del Instituto de Medicina Regional de la UNNE, e integrante del GIMA explicó: “Los mosquitos, o por lo menos aquellos que conocemos que transmiten patógenos y que conviven con nosotros cotidianamente, no transmiten los virus a su descendencia. Es decir, la hembra que está infectada deposita huevos sanos, por lo que las larvas que nacen después de la eclosión del huevo no están infectadas, y el adulto que emerja tampoco estará infectado”.

¿El mosquito desaparece con el frío?

Schweigmann explicó que en invierno o cuando hace mucho frío, por una cuestión de metabolismo, ya que los mosquitos no regulan su temperatura corporal, funcionan más lento. “Hay que tener en cuenta que los mosquitos adultos se alimentan del néctar y, como en el invierno hay menos flores, entonces disminuye su cantidad al no poder alimentarse. En invierno se da una baja de la población de los mosquitos adultos, pero los huevos persisten pegados en las paredes de aquellos recipientes olvidados por las personas y así sobreviven en ese estadio durante varios meses”, señaló.

Los especialistas advierten que la mejor temporada para hacer tareas de prevención y eliminar posibles criaderos de mosquitos es durante los meses de frío.

¿Pone huevos sólo en agua limpia?

Desde el Grupo de Estudio de Mosquitos de la UBA revelaron que no sólo se crían en agua limpia, sino que también se pueden encontrar larvas en recipientes con agua sucia que esté estancada hace mucho tiempo. Se crían en cualquier tipo de recipientes artificiales como baldes, bebederos de animales, botellas, tachos de pintura, cubiertas abandonadas, etcétera, pero no en charcos, lagunas o zanjas.

¿Funciona la fumigación?

El Ministerio de Salud de la Nación especifica que, a diferencia de lo que se suele creer, la fumigación no es una solución definitiva ni la más eficaz para eliminar a los mosquitos y prevenir las enfermedades que transmiten. La aplicación de insecticidas es una medida destinada a eliminar a los mosquitos adultos, cuando entran en contacto con el insecticida en el momento que es aplicado, pero no a los huevos ni a las larvas.

La medida más importante de prevención es la eliminación de todos los criaderos de mosquitos; es decir, de todos los recipientes que contengan agua o que puedan hacerlo, tanto en el interior de las viviendas como en sus alrededores.

Además de las acciones de prevención para disminuir las poblaciones del mosquito Aedes aegypti, también es importante prevenir las picaduras. Para eso, el Ministerio recomienda:

  • Usar siempre repelentes, siguiendo cuidadosamente las recomendaciones del envase.
  • Utilizar ropa clara que cubra los brazos y las piernas, especialmente durante las actividades al aire libre.
  • Colocar mosquiteros en puertas y ventanas, y cuando sea posible usar ventiladores o aire acondicionado en las habitaciones.
  • Proteger cunas y cochecitos de bebés con telas mosquiteras.
  • Utilizar repelentes ambientales como tabletas (interior) y espirales (exterior).

¿Cómo es el mosquito transmisor?

La bióloga explicó algunas características que presenta: “El mosquito Aedes aegypti es de tamaño pequeño, la mayoría de las personas creen que es grande por las imágenes que se suelen utilizar en propagandas o noticias, pero no mide más de 5mm. Es de color marrón oscuro y tiene un dibujo en el torso (espalda), que se asemeja a una lira, de color blanca plateado. En las patas, tiene anillos de ese mismo color. Se lo reconoce porque tiene un vuelo muy característico como errante, parece que estuviera saltando en el aire”.

Nicolás Schweigmann aclaró que “el Aedes aegypti no suele volar más de 40 metros a la redonda” y que “por ese motivo, si se encuentra un mosquito adulto quiere decir que cerca tiene que haber algún criadero”.

Además, Schweigmann agregó que “es un mosquito que está activo en horas de luz, durante el día o cuando están las luces encendidas. Nos tiene que ver para picarnos y por eso no tiene nada que ver con los mosquitos que pican a la noche“.

Si tengo síntomas de dengue, ¿qué tengo que hacer?

Ante síntomas de dengue, es importante no automedicarse -no tomar aspirinas o ibuprofeno ya que pueden agravar el cuadro causando hemorragias- y realizar una rápida consulta al centro de salud más cercano. 

No hay un tratamiento específico para el dengue. Por ello, el tratamiento es fundamentalmente sintomático. A las personas infectadas se les recomienda tomar abundante agua para reponer líquidos, hacer reposo, usar repelente y asistir a las consultas de seguimiento y control médico. 

Las primeras 24 a 48 horas en que la fiebre cede es donde se pueden presentar complicaciones y la presentación de un dengue grave. Por eso, es muy importante estar atentos a los siguientes síntomas:

-Sangrado en encías, nariz, vómitos, heces u orina con sangre.

-Dolor abdominal intenso y continuo.

-Somnolencia, mareos o desmayos, o por el contrario fuerte inquietud e irritabilidad.

-Vómitos persistentes.

Ante estos síntomas, es muy importante acudir al centro de salud más cercano en forma urgente.

¿Qué pasa si una persona contrae la enfermedad más de una vez?

Existen 4 serotipos de virus del dengue (DEN 1, DEN 2, DEN 3 y DEN 4). En la Argentina, en la presente temporada se han identificado hasta el momento 3 serotipos circulando en el país: DEN-1, DEN-2 y DEN-3, predominio de DEN-2 seguido de DEN-1.

El Ministerio de Salud de la Nación sostiene que es importante tener en cuenta que la infección por un serotipo del virus del dengue, seguida por otra infección con un serotipo diferente, aumenta el riesgo de una persona de padecer dengue grave y hasta morir.

Pero factores individuales de riesgo pueden determinar también la gravedad de la enfermedad e incluyen además de la infección previa, la edad (menores de 5 años y personas de 65 años y más) y enfermedades crónicas (asma bronquial, inmunosupresión, diabetes) y a personas gestantes.

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